Un Legado de Valentía y Esperanza
No se apagaron los sueños de veintiséis almas visionarias que, entre los pasillos de la Caja y el eco del Edificio Marulanda Grillo en la Avenida Jiménez, sembraron la semilla de una unión sagrada. Allí nació una hermandad de hombres del campo y servidores que no aceptaron el olvido, decididos a demostrar que su experiencia seguía siendo el motor vital de nuestra patria colombiana.
Esa chispa se transformó en fuego protector en octubre de 1977, convirtiéndose en el refugio de aquellos que caminaban dispersos. Gracias a la entrega incansable de sus líderes y al amor incondicional de sus miembros, esta Asociación ha resistido tormentas y políticas indiferentes, manteniéndose como un faro de dignidad para nuestros mayores, quienes han entregado su vida entera al servicio de la nación.
Es necesario continuar en el cuidado, en la defensa y en la organización del fundamento central de nuestra Institución. ¡La defensa de los derechos de nuestros pensionados!
De aquellos pioneros, hoy late con fuerza el corazón de Don Carlos Roberto Peralta Ortíz. La vida, en un gesto de gratitud, le ha permitido ver cómo ASOAGRO, tras medio siglo de luchas, florece como una organización vibrante. Es hoy un abrazo colectivo que camina firme junto a quienes más lo necesitan, demostrando que la unión es la única defensa contra la adversidad y que su historia es un canto vivo de resistencia social.
